jueves, 23 de noviembre de 2017

1825 días.

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Cinco años hoy desde que empecé esta aventura cibernética. Por aquel entonces aún no habíamos estado en HSK más que de pasada un verano. Ni teníamos casa, ni coles, ni ropa adeuada para el clima de esta parte del planeta. Ilusión teníamos mucha, miedo para dar y tomar. 
5 años que se han hecho eternos por momentos pero que se han pasado volando si echo la vista atrás. He aprendido muchas cosas, algunas, las que creo que me servirán, me las guardo en la mochila. Las otras ya las he llevado a reciclar, no quiero malos recuerdos en esta cabecita loca. Cinco años nada menos, por aquel entonces estábamos buscando empresas de mudanza, pidiendo presupuestos, haciendo números y ahorrando nervios. Ni casa teníamos.                          ¿Volvería a hacerlo?, sí. Sí al viaje, sí a la experiencia de vivir fuera (aunque en más de una ocasión y de dos no lo he tenido tan claro), sí a la experiencia cibernética, que me ha servido para muchas cosas, a parte de mantener informadxs a amigxs y familiares (esa era la intención inicial), me motivó en sus inicios para investigar más a fondo las costumbres y cultura de estas gentes del Norte. Cinco años menos un puñao de semanas. Ese es el tiempo que llevamos entre elfxs. De risas, de llantos, de viajes, de resbalones en el hielo, de nieves, de lluvia, de frío, de gortos de algodón y manoplas, que son nuestra segunda piel. Cuatro veranos de días de soles sin fin, de inviernos de luces y otoños de color. Cinco años de historias. 1825 días. Gracias por estar ahí.  Seguiremos informando.  ;-)



 




Gracias por estar ahí.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Chocolate Fazer, el orgullo de Finlandia

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La nueva versión, como no, del centenario del chocolate FAZER. Da igual como lo vistan, está igual de bueno.
Si quieres saber más sobre este delicioso cholate, ahí va el link:

 Chocolate FAZER

viernes, 17 de noviembre de 2017

Rauma patrimonio de la humanidad

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Rauma, considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco, es una pequeña ciudad situada a  60 km al NE de Turku. Es una ciudad cuyo casco antiguo (vanha Rauma) es todo de madera.
Uno de mis hijos, nada más verlo dijo: pero si parece una ciudad de cartón. Y la verdad es que parecía un decorado de película. Como el fuerte del oeste de los playmobil (en mis tiempos les llamábamos click). 
Las casas están muy bien cuidadas, pintadas de distintos colores y algunas con muchos detalles. Me gustaron mucho los carteles de las tiendas, es un poco como "el sello" de la ciudad, sobre la puerta de cada pequeño negocio hay un dibujo, figura o cartel en tres dimensiones que está relacionado con lo que allí se vende.
La ciudad, tiempo ha, se hizo famosa por sus hilanderas y sus sombreros. Ahora, supongo vive del turismo, aunque nosotros estuvimos un domingo y estaba casi todo cerrado, alguna cafetería había abierta, y los centros comerciales con las tiendas de siempre, pero las pequeñillas con encanto, cerradas. También tienen derecho a disfrutar de la vida, supongo que por el volumen de turistas que allí paseábamos, no les compensa el esfuerzo.
 

 
 Nada más llegar fuimos directos a la torre desde la que se ve una panorámica de la ciudad. Se puede subir andando o en ascensor. Arriba hay un restaurante con unas vistas estupendas. Para acceder al mirador (terraza del restaurante) tienes que pagar dos euros por persona. Si tenemos en cuenta que lxs clientes del restaurante no pagan por sentarse en la terraza, compensa por el mismo precio tomarse un café o comprar a los cachorros un zumo. La tercera opción es hacerte la longuis y escaquearte del pago (cosa bastante sencilla por otra parte), pero en este caso no es una opción (otro síntoma más de que me están abduciendo estas gentes del Norte).

Tras la visita a la torre paseamos por la ciudad y hasta tuvimos suerte porque nos encontramos con un mercadillo vecinal e hicimos aprovisionamiento de akku ankas (como los Don Mickey deantaño).
Bonito lugar al que puedes dedicarle desde unas horas hasta un día entero en función del ritmo y el detalle de la visita.












 













lunes, 13 de noviembre de 2017

Curiosidades de Polonia

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Este año hemos tirado la casa por la ventana y hemos aprovechado las vacaciones de Otoño para hacer una escapadita a Polonia.
En los coles han aumentado los días de vacaciones, pasando de tres días lectivos a la semana completa. Asi que nos hemos organizado para escaparnos unos días.
Estas gentes del Norte suelen aprovechar para marcharse a su cabaña de madera junto al lago (quien la tenga) y disfrutar de los últimos días lumnosos del año y otros tantos aprovechan para viajar a países en los que tumbarse al  sol y darse baños de luna, como los pitufos y así cargar pilas hasta navidades.
Hemos aprendido muchas cosas sobre la historia del país y sus gentes, pero hoy voy a centrarme en las curiosidades, aquellas cosa que nos han llamado la atención. He de reconocer que jugábamos con ventaja porque hemos podido interrogar a los primos de Polonia.

  • Las puertas de las casas se abren al revés, no hacia dentro de la habitación, sino hacia afuera, pudiendo crear algún incidente en los pasillos.
  • Los coches aparcan subidos a la acera. Está permitido y señalizado como zona de aparcamiento, en el centro de la ciudad no hay otra alternativa; o aparcas en la acera o pagas parking techado. Los bordillos no son nada bajitos, pero es lo que hay,o eso o te tragas el coche. A este respecto también puedo añadir que en las grandes ciudades no hay zona ni azul ni verde, pagas de 10.00 a 20.00 independientemente del color del suelo.
  • Les encanta el vodka. Y el alcohol se vende en todos los supermercados. Sí, ya sé, en España también, pero como ahora vivo en Finlandia donde existen las tiendas ALKO, destinadas a ese fin, me ha llamado la atención.
  • Es el paraíso de golosos y golosas, tienen unos dulces buenísimos que entran por los ojos: pastelillos, tartas,barquillos, helados, gofres, si es que hasta la bollería industrial tiene buena pinta.                                                  
  • Hay bastantes bicis y carril bici, pero sorprendentemente poca gente llevaba casco y a finales de octubre pocos o ningún reflectante a pesar de que anochece pronto. ¡Ay madre! ¡Qué élfica me estoy volviendo!.
  • Mucha policía, no tanto en la calle andando, como coches. La policía se divide en lxs destinados a tráfico, multas, accidentes y carretera y el otro grupo destinado a todo lo demás.
  • Flores por todas partes. Miles de puestos de flores: naturales y artificiales. 
  • Cementerios llenos de gente y por supuesto de flores.
  • también los había tenebrosos y aunque los mantienen a base de donaciones, algo abandonados
  • Cuando compras un coche no se paga impuesto de circulación.
  • En caso de accidente siempre llaman a la policía. 
  • A la policía que acude al lugar del siniestro hay que pagarle. Paga quien haya causado el accidente.
  • Por supuesto los coches tienen seguro, en caso de accidente, aunque el seguro asuma el gasto, quien conduce negocia con seguro contrario. A pesar de todo, conducen bastante rápido.
  • Muchos restaurantes y la gente come a todas horas. Quiero decir que aunque comen sobre las 13.00 no hay hora fija y las cocinas están abiertas hasta las 22.00.
  • Mucha col, salchichas a la brasa o en sopa agria sustituyen al pan con mantequilla o a la tapa española. Un consejo: no te fíes de los pepinillos.No saben como parecen.
  • La moneda es el zloti. Y al cambio casi todo es bastante más barato que en España, la diferencia es abismal con respecto a Finlandia, sobre todo en el sector de la hostelería.
  • Muchos restaurantes veganos y comida ecológica, aunque probamos un poco de todo, hay que reconocer que a mis pollos les gustaba más la comida calórica como la de la foto, con el snitzel (que es un filete empanado/escalope que habitualmente se salía del plato, esas tortitas de ajo que estaban de muerte y una mezcla de empanadilla/pasta fresca rellena de carne o queso que estaba buenísimo.Y ya que estamos con el tema alimentario, jejeje aquí también toman sopa de salchicha como en Finlandia, aunque parece que en Polonia la receta es un poco más elaborada.
  • El doblaje de las películas es imposible. La peli la dobla solo una voz y sin eliminar el original; la misma para todos los personajes. Una locura. Supongo que eso es una motivación adicional para aprender inglés y poder ver las pelis en versión original. Solo traducen los dibujos animados, tal y como nosotros entendemos el doblaje.
  • El idioma parece imposible. Muchas consonantes, pocas vocales. Eso sí, la palabra oferta se dice igual. Gofre muy parecido y lody significa helado. Ese ha sido el vocabulario básico de mis hijos. Según la cuñadísima es complicado, pero tiene su truco, si te empeñas, aprender polaco es posible aún después de los 40 ;-) 
  • En en cuanto al tema religioso, la mayoría son católicxs practicantes, a juzgar por el aforo completo de las iglesias. Muchas representaciones de Cristo y de vírgenes en la calle, la carretera y en los patios interiores de las casas; las iglesias están abiertas desde las 7 de la mañana. Como he dicho hace un par de líneas, los domingos estaban llenas a reventar.
  • Muy poca inmigración no europea. Pocas cabezas cubiertas y pocos colores en general.
  • Algo que me sorprendió bastante fueron los olores. En Finlandia hay un poco de obsesión por evitar olores, es como que las cosas y las personas no huelen. Todo es como aséptico. En Polonia, y no lo digo por los primos (que luego todo se lo echan a una en cara y con lo cachas que se están poniendo cualquiera se arriesga) todo olía más, los restaurantes, la calle, los mercados.
  • El otoño es aún más impresionante que en Finlandia, hay mucho más contraste de colores y supongo que como tuvimos mucha suerte con el tiempo, eso influyó bastante.
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    Muchas Torres, torrecillas y torricetas. Bastantes castillos y palacetes, algunos en ruinas y otros reconstruidos y prácticamente nuevos, pero ahí están con sus habitantes silenciosos.

Hay muchas historias y anécdotillas  que contar de Polonia, sobre todo lo que para mis hijos fue lo mejor del viaje, pero eso ya lo dejo para otro día, no vaya ser que me líe y tanto escribir y tanto leer se nos haga bola.

¡¡Gracias por acogernos!!